A desarrollar software, por primera vez… ¿se aprende en la calle?
Una de las cosas que con el tiempo más he llegado a apreciar, del destino profesional que me tocado vivir en estos últimos años, es que éste me haya llevado a conocer tantas empresas y proyectos diferentes.
Esto no siempre tiene que ser necesariamente bueno, no todo es color rosa, ni mucho menos, pero aprecio especialmente que, con el tiempo, esto me haya permitido abrir mi mente a decenas de buenas prácticas y maneras diferentes de hacer software.
Pero, especialmente, aprecio el haber ido observando patrones que se repiten en la mayoría de las empresas, y que después de verlos muchas veces empiezan a dibujar en tu cabeza cómo es el sector de la informática.
Una de esas “cosas”, que en los últimos tiempos me llaman mucho la atención, es cómo parece que las personas aprenden a desarrollar software (y a gestionarlo, planificarlo, configurarlo, probarlo, calidad, etc.).
La mayoría de las veces que tengo oportunidad de hablar con alguien y sale el tema de “- oye, y tu cómo aprendiste a hacer x de esta manera-”, la respuesta más generalizada es:
– “Yo, a aprendí programar Java/C++/ x cuando llegue aquí, a la empresa”
– “A usar una herramienta de control de versiones/pruebas/incidencias/ x aprendí cuando llegue aquí, a la empresa”
– “Lo que es una metodología ágil/no ágil/UML/ x me lo enseñaron en mi primera empresa”
– …
No siempre es así. Claro. Hay quien llega “con todo sabido” a la empresa, pero, y quizás sea mi experiencia personal, pareciera que la mayoría de la gente aprende desarrollo software en la calle (es decir, en la empresa).
Eso puede ser bueno, o malo, y en cualquier caso llevarnos a varias conclusiones.
Puede ser bueno, porque sí, porque es bueno que el conocimiento práctico se transmita de profesional en activo a profesional que comienza a estar en activo, y porque quizás no exista otra manera de aprender de verdad esta profesión.
Puede ser malo, porque depende de donde te toque, aprendes bien… o aprendes mal, tomas “malos vicios” para siempre, de los que te cuesta salir, sino es a base de esfuerzo personal, en ratos libres, o porque te vayas a otro sitio.
¿Y qué papel juega en todo esto la Universidad? Yo he constando de que hay grandes docentes con gran conocimiento y dotes de enseñanza, y que son la mayoría. Pero que apenas tienen tiempo de enseñar todo lo que necesita un profesional hoy.
¿Faltan más asignaturas que aporten ese tiempo? ¿se quedan los planes de estudio atrás demasiado rápido? En mi opinión, así es. Y si tenemos grandes docentes, que no pueden transmitir todo su conocimiento, y profesionales que tienen que aprenderlo en «la calle»… tenemos, en los tiempos (y economías que vivimos) un problema que rápidamente deberíamos resolver.