Nueva palabra (de posibles usos peligrosos) de moda: Bimodal IT
Bimodal IT, nuevo nombre “molón” y de moda para algo que queramos o no, nos guste o no, en muchos sitios, generalmente empresas medianas y grandes, ya con años trabajando en modo tradicional, va a ser así: habrá personas trabajando a lo tradicional y habrá equipos ágiles, conviviendo.
Lo de Bimodal IT, parece que es un término creado por Gartner en 2014, para ponerle nombre a eso, a resignarse a entender que hay y habrá organizaciones con partes tradicionales y partes ágiles.
Más detalladamente, bajo el término Bimodal IT se habla de dos tipos o modos de trabajo. El tipo 1 es el tradicional, que, según Garnter (o quienes hablan del concepto de Bimodal IT de Garnter), está “centrado en la estabilidad y la eficiencia” (como si trabajar de manera ágil no fuera estable ni eficiente). Y el tipo 2, que llaman “organización experimental”, ágil, cuyo objetivo es el “time to market”, y “la alineación con negocio” (como si hubiera alguna manera de trabajar que no necesitara estar alineada con negocio).
Más allá de lo anterior, yo, al menos, no he encontrado mucho más, más profundidad. O, al menos, nada más allá de otras ideas que ya conocíamos. El tema casi no me da para un post, pero, aún así, como probablemente te vas a encontrar el término en más de una charla o ponencia, no quería dejarlo sin postear, y sin añadirlo a la lista de post sobre palabras de moda.
Antes de terminar, uno de los problemas que le veo al término, más viniendo de Gartner, que para muchos entornos empresariales, y directivos, es un nombre que parece levantar pasiones casi religiosas, es haber encontrado una justificación a seguir creando software, y, ojo, negocios basados en software, de maneras que se han demostrado obsoletas y que han llevado a muchas organizaciones a la situación de bloqueo tecnológico en la que están.
En cierto modo, lo anterior me recuerda al caso de la deuda técnica, concretamente, me refiero a los problemas e interpretaciones que trajo en su día el hablar de que había “deuda técnica buena” y “deuda técnica mala”, lo cual abrió una puerta a muchos para justificar pésimas prácticas de desarrollo, hasta el punto de que el creador del concepto, Ward Cunningham, tuvo que salir años después a poner las cosas en su sitio y alertar del problema de justificar malas prácticas bajo el mal aplicado concepto de “deuda técnica buena”. Por cierto, te dejo unas diapositivas sobre todo esto de la deuda técnica.