¿Es mejor que el equipo trabaje desde casa o que trabaje en la oficina?

En febrero de 2013, Marissa Mayer, la recién nombrada CEO de Yahoo, envió un comunicado a sus empleados diciéndoles que el trabajo de desde casa se había acabado, a partir de ese momento todo el mundo debía trasladarse a las oficinas. La principal razón de dicha decisión fue que «las personas son más colaborativas e innovadoras cuando están juntas y las mejores ideas surgen de unir ideas diferentes.»
No obstante, el sentido común, la experiencia de los que trabajamos algunos días desde casa y gran número de estudios confirman que las personas que trabajan de forma remota son, en promedio, más productivas que las que trabajan en la oficina.
Hay varias razones para ello, para que sea normalmente más productivo el trabajo desde casa, principalmente que se evitan los desplazamientos (tiempo que puedes invertir en dormir más, pasear o trabajar más horas, cualquiera de los casos genera más productividad que estar sentado en el coche o ir de metro en metro) y que se evitan distracciones e interrupciones (recuerda aquel post de Interrumpir a quien programa, o al que realiza cualquier actividad intelectual, hace que su productividad caiga mas de lo que imaginas).
Y de ahí vienen frases que por más veces que las escucho, y mira que las escucho, no dejan de sorprenderme: «me escondo en una sala de reuniones para trabajar», «voy a trabajar a casa para poder hacer algo», «me voy a una biblioteca para terminar el trabajo», etc.
Pero, efectivamente, como decía Mayer, el aislarse no potencia la comunicación ni la creatividad, que es clave para una organización basada en el conocimiento, así que lo ideal no es ni lo uno ni lo otro… es una combinación de ambos.
Las opciones aquí son múltiples, yo he visto de todo. Por un lado, si bien son los menos, hay quien potencia el trabajo desde casa con comunicación vía herramientas online, pero hay que decir que un “skype” no es comparable con un cara a cara.
Curiosamente, otras empresas se aferran a que el trabajo en casa no sirve, les entra el miedo de que sus empleados en casa no trabajen (siendo esta política muchas veces una falta de confianza en los equipos y/o que los gerentes no disponen ni han pensado en cómo medir la productividad desde casa) y el trabajo en casa se prohíbe. Lo más curioso son aquellas organizaciones que trabajan así pero, además, propician oficinas y entornos ruidosos y con interrupciones, sin posibilitar entornos físicos para la concentración.
Y luego están los pocos, que suelen ser empresas medianas – pequeñas, que en mi opinión aplican la mejor opción… una combinación de ambos, trabajo en casa y en oficina. El trabajo en casa suele ser algunos días predefinidos, para coordinar a todo el mundo, o a criterio de la persona.
¿Qué tal funciona todo esto en tu empresa?