La historia de Lucas, o como acabaron con él una consultora y su metodología

Por aquellos tiempos, Lucas (pseudónimo, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, aunque doy mi palabra que este post se basa en hechos reales) había aceptado una tarea de enorme responsabilidad e importancia para su empresa: lograr certificar al departamento de desarrollo software en un conocido modelo de procesos que empieza por C.
Para lograr tan ardua tarea había muchos problemas que superar, aunque quizá el peor de ellos era aquel del que Lucas era menos consciente, y que era que él no tenía ni idea de cómo implantar modelos de procesos software para desarrollo.
Y con seguridad fue ese desconocimiento el que le hizo ponerse en contacto con una popular consultora, a la que llamaremos Pi (pseudónimo, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia), a la que tampoco pidió muchas referencias, sencillamente porque no sabía que pedirles.
Desde el mismo primer día de proyecto, la consultora Pi llegó a la empresa de Lucas con una metodología que hacía años habían elaborado, y “que habían utilizado decenas de veces para obtener certificaciones con el modelo C”.
La metodología estaba compuesta por decenas de pdfs, que a su vez contenían decenas de palabras, listas, chequeos, etc. Pero no, no era eso lo peor… lo peor era «las que se montaban» cada vez que se obligaba a la gente de aquel pequeño departamento de desarrollo con 10 personas a seguir todos y cada uno de aquellos procedimientos.
Aunque lo logró. Logró lo impensable. Logró que aquellos proyectos de dos semanas pasasen ahora otras dos más completando documentos y listas de chequeo que preguntaban cosas que nunca se iban a cumplir en la empresa de Lucas.
“¿Un error en su software impacta en vidas humanas?” – No. Nosotros solo, y siempre, hacemos portales Web.
“De estos 30 riesgos típicos en proyectos IT ¿cuáles cree que le pueden afectar?” – Ninguno.
“¿Ha completado el PERT del proyecto?” – No!!!!

Pero la empresa al final se certificó, justo antes de que Lucas fuera despedido.
Lo curioso es que a Lucas no lo despidieron por haber liderado una implantación de procesos absurda. De hecho, a la vez que le despedían le dieron la enhorabuena por haber implantado la metodología que logró certifcarlos en C. Y tampoco lo despidieron solo, desgraciadamente le acompañaron 4 compañeros.
Fue la hundida productividad del departamento de desarrollo; ella fue la que hizo que no se pudieran soportar los costes de la nueva metodología, y fue ella la que no dejó dinero para mantener a Lucas, ni a algunos de sus compañeros.