Buscar una única metodología para toda la empresa, de base, ya es un error
Es de esas cosas que nunca dejarán de “maravillarme”, llegar a una empresa, grande generalmente, y ver pegado en la pared un flamante poster de casi dos por dos metros, LA METODOLOGÍA, repleto de cajas de colores, flechas, líneas, letras pequeñitas, etc. Normalmente, además, se usa un acrónimo rimbombante para nombrarla, para ser precisos, algo así como “La NUME”, “esta es la NUME (NUestra MEtodología)”.
La cosa puede ir incluso más allá, y que alguien te diga con orgullo… “Nos la hizo Potatoes Consulting Group”. Pon el nombre en inglés de la consultora grandota que se te ocurra. O peor… “Se la compramos a Tomatoes Consulting Group”. Por cierto, no puedo reprimirme y evitar decirlo: estoy hasta el gorro de ir a sitios para que alguien me pida consejo para solucionar una solución absurda que previamente le había dejado una consultora tipo “Cucumber Consulting Group”, eso si, habiendole esta cobrado previamente cantidades estratosféricas.
Volviendo a lo nuestro, lo de pensar que puede, debe, haber una única e inamovible metodología para todos y cada uno de los proyectos, es uno de esos errores que sobre todo se veían más en los 90, cuando se buscaba la metodología universal (RUP, Métrica 3, etc., aquello de las 3 metodologías más importantes en los 80 y los 90).
Si no te es suficiente con tu experiencia y sensaciones para reafirmarse en que es muy difícil, imposible, tener una única e inamovible metodología para todos los proyectos, no te hace falta buscar mucho para encontrar multitud de estudios que hablan de ello. Fíjate que hasta las “metodologías” ágiles son mal llamadas así, ya que, realmente, son y se autodenominan “frameworks”, que deben adaptarse a las circunstancias (ya hablamos de este tema en concreto en Las metodologías ágiles no existen).
Quizá uno de quienes con más fuerza hablaron de este tema fue Cockburn, uno de los firmantes del manifiesto ágil, y al que tuvimos la oportunidad de entrevistar por aquí, en Entrevista en el blog: Alistair Cockburn. Decía él que había múltiples variables clave para la selección de una metodología, que hacían que no hubiera una única ni por empresa ni por proyecto: el tamaño del equipo / distribución, la criticidad del proyecto, las prioridades del proyecto y valores culturales del equipo. De hecho, para argumentarlo y guiar en la elección de una metodología, expuso 4 principios:
Principio 1. Se necesita una metodología más grande cuando más personas están involucradas.
Principio 2. Más exactitud visible es necesaria para proyectos con mayor criticidad, donde más dañino puede ser un defecto no detectado.
Principio 3. «El peso cuesta»: un aumento relativamente pequeño en el tamaño de la metodología añade una cantidad relativamente grande de costes al proyecto.
Principio 4. La forma más eficaz de comunicación es la interactividad cara a cara.
Dicho lo cual, además, aparece hasta la opción de que no sólo no haya una única metodología universal, dependendiendo la metodología final del proyecto en concreto, sino que además existe la posibilidad de que esa metodología del proyecto… cambie según avanza la vida del mismo.