Los decoradores no saben crear equipos de trabajo potentes

Dicen que lo sano que es el modelo de trabajo de un equipo se ve reflejado en el entorno físico de trabajo y que este dice mucho de cómo es la cultura. Lo decían Logan, King y Fischer-Wright en su “Liderazgo Tribal”, del que hablamos hace semanas. Lo decía también DeMarco en su popular Peopleware, del que hablamos hace años. Y muchos otros más.

La idea general es que un equipo que hace uso de un buen modelo de trabajo, llamemos, para no liar el post, “avanzado” (puedes darle otros nombres, ágil si quieres, o management 3.0, etc.) implicaba que normalmente hay un entorno físico que se adapta al mismo, un entorno en el que se “respira” esa manera de trabajar, SU manera de trabajar.

Pero una implicación no es una equivalencia, que nos contaban en las clases de álgebra de la Uni. Cuando estás frente a un equipo con un modelo de trabajo maduro lo notas también en entorno físico, en la disposición de la mesas, en las paredes, en el ambiente, en las interrupciones, mascotas, juegos, aficiones, ídolos, libros, decoración, frikadas, etc. Pero, tener un entorno bonito… no siempre implica un modelo de trabajo maduro y avanzado. La implicación contraria no siempre se da.

Para ponérnoslo más difícil, para las empresas, sus responsables, RRHH, etc., es más fácil crear un entorno de trabajo bonito que un modelo de trabajo avanzado. Lo primero solo requiere de poner dinero, contratar decoradores y esperar unas semanas a que terminen su trabajo. Lo segundo, tener un modelo y cultura de trabajo avanzado, no es tan fácil. Y el hábito no hace al monje, aunque pueda hacerlo parecer.

No sé si buscando el atajo, buscando la apariencia o sólo por desconocimiento, el caso es que los entornos bonitos están de moda. Las fotos de las bonitas oficinas de Google y otros han ido calando y cada vez es más común ver esos entornos decorados, con sillones, futbolines, salas diáfanas.

Pero el decorador puede montarte un entorno bonito… pero no puede cambiar la cultura de trabajo.

Y no necesitas más de unos minutos paseando por un entorno bonito para ver más allá de la decoración y “oler” el ambiente. Ver si realmente la cultura de trabajo es acorde con el bonito entorno.

Hay ejemplos muy representativos. Por ejemplo, es demasiado común que debido a lo bonito que ha quedado todo… está totalmente prohibido pegar un posit en la pared. “Con lo que ha costado la decoración”. Las paredes siguen siendo propiedad de RRHH. Parece que el trabajo del pintor y el decorador están por encima de crear un espacio pensado para la interacción, la gestión visual, la transparencia, el “feedback”, etc., y, en el fondo, la productividad, la autoorganización y la felicidad.  O aquella de que esté bien visto tener un futbolín, pero mal visto tocarlo. “Qué dirán si me ven jugando”. He llegado a ver futbolines sin bolas, para que nadie pierda el tiempo jugando.

No te dejes seducir por el más de lo mismo pero… con distinto collar. Al menos, tú sé consciente, cuando busques un nuevo trabajo y visites las instalaciones, cuando cambies o veas llegar a los decoradores. No necesariamente es así siempre, pero parece que está más de moda trabajar el entorno bonito que una cultura potente.