¿Cómo puedes estar viviendo una revolución negocio-tecnológica-software… y pasar de ello?
Estoy escribiendo este post, en el Google Doc del móvil, mientras estoy en una comida (actualización: estABA en una comida, porque este post lo escribí hace ya su tiempo). En la mesa hay muchas personas, son gente técnica y gerentes, todos trabajan en consultoras de las muy grandes. Aprovecho este momento en el que no tienes nada que decir, ni te ves participe en ninguna conversación, quizá por falta de afinidad, quizá porque apenas conozco a la totalidad de los que comparten mesa conmigo, ese momento en que los miembros del grupo que si se conocen entre sí desde hace años, la mayoría, empiezan a hablar de sus cosas. Y te quedas sin conversación con nadie. Ese momento que, en ocasiones, casi que es un descanso. No está bien ponerse con el móvil en una comida, pero hay veces que te saca de situaciones frías.
Más allá de lo superfluo, en lo que ahora más pienso es en las horas que hemos compartido en la mañana. Mientras yo me emocionaba, una vez más, contando como nuevas maneras de trabajar (lo de nuevas, ya sabes, entre comillas y si quieres llamarlo agilidad, pues vale, si quieres llamarlo rescatar prácticas de hace muchos más años… pues también) están cambiando el mundo de la tecnología, dejando atrás viejos esquemas, saneando una profesión tan torturada, mientras… la persona de más al fondo, que desde antes de que yo empezara a hablar ya estaba metida en su portátil, no dejaba de contestar como un loco correos electrónicos. Lo vi tan acelerado que incluso me asusté, y le dije que qué pasaba, pero, con la mirada perdida, me contestó que lo sentía, que tenía “cosas muy urgentes e importantes que hacer”. De lo que saqué en conclusión, que hablar y tratar sobre cómo se estaba transformando el mundo de la tecnología y el software, y la profesión que vivimos, y como muchas empresas-consultoras tecnológicas, antes punteras, se estaban quedando fuera, atrás… no era tan importante para él.
Casi a la vez, mientras contaba cómo nuevos modelos de negocio están tirando de nuevas profesiones software, de la tecnología, y viceversa, de nuevos (ya sabes, entre comillas) ciclos de vida software, para crear productos más rápido y que cumplan necesidades antes no imaginadas, alineando como nunca negocio y desarrollo de tecnología, lo cual está cambiando todo, la chica que está un poco más adelante no ha dejado de mirar el móvil, creo que no llegó a escuchar nada de lo que dije, porque antes de que empezara a hablar ya estaba con el móvil. Bueno sí, sí que dejó de mirarlo un momento, sólo cuando cuento el cambio del ciclo de vida en cascada con especificaciones cerradas a uno iterativo e incremental, con iteraciones cortas, parece que la palabra contrato es mágica y ahí levanta la cabeza para decir… -¿Y bajo ese modelo… cómo lo encajo yo los presupuestos? Es que nosotros, en la consultoría, vivimos de los márgenes-.
No es cuestión de alargar el post, y aburrirte contándote cómo el consultor del más adelante escribía un informe, el de más allá estaba con un excel, que parecía un reporte de horas a facturar a una popular empresa cliente, etc… También podría haberte contado de las 2 personas que no dejaban de escuchar, aunque sólo fueran un par, están dentro de lo normal, de escuchar atentamente algo que en unos años puede cambiar cómo trabajas tú y tu empresa radicalmente.
Vuelvo a lo mio. Quizá sea que no llame la atención mi discurso -¿es aburrida mi exposición?-. Creo que no, pero esta es una opinión demasiado subjetiva. No obstante, sí, pongo transparencias técnicas que pueden ser aburridas, aunque me da que el tema no lo es, y siempre meto una temática de imágenes que alegre al personal, en este caso eran de la película “Regreso al Futuro” (haciendo el símil de deja el pasado), bien podría haber sido, como otras veces, temática el Equipo-A, pelis de miedo, Freddy Krueger, Walking Deads, Star Wars u otros ya clásicos en mis charlas.
No creo que sea problema de lo ameno de la exposición, creo que es que a la gente le importa un pimiento algo que vaya más allá del marrón que tiene en este momento. Algo que no sea quitarse un correo electrónico del inbox. De terminar el “reporte” de horas y así no tener que hacerlo esta tarde en casa.
Claro que, el marrón, el mail, el «reporte» de horas de facturación es importante, pero… ¿Y si en unos años ese «reporte» de horas a facturar a un cliente por gente sentada en una silla, en ocasiones ni eso… no existe? ¿Y si ese contrato de varios años basado en una licitación con requisitos cerrados en la que el cliente apenas molesta hasta la entrega final… no existe? ¿Cómo puedes estar viviendo una revolución tecnológica, que llega a lo profesional, a los negocios… y pasar de ello? ¿Ni enterarte? ¿Ni prepararte por si el cambio te pilla con el pie cambiado? ¿Pensar que esto no va conmigo?